El precio de no soñar

   Surgió como un juego, y como un juego va a continuar.

 

   Arranqué el año con serias dudas sobre qué quería conseguir con el dibujo... y aunque, no se han resuelto del todo, me estoy preparando para afrontar un proyecto muy ilusionante con un nuevo compañero de viaje. De concretarse en algo, vendrán tiempos duros de trabajo feliz; de no ser así, casi seguro me tomaré un descanso. Un reposo mental, porque necesito divertirme. 

   

   Y con esta idea, me puse esta semana a jugar con una ilustración de Batman que realicé nada más terminar el proyecto con el guionista Maxi González. Se me ocurrió imaginar que se usaba como portada para un cómic de la editorial DC. En principio, simplemente quería comprobar si la composición funcionaba con los espacios que necesitan los textos y logos en los comicbooks. Y reconozco que viví esa perturbadora (por inusual) experiencia de sentir que tu trabajo es bueno, que has conseguido lo que tenías en tu mente y todas las piezas encajan por fin. Es decir, te sientes orgulloso en vez de inmolarte por los fallos.

 

   Y envalentonado, entré en la vorágine de compartirlo en facebook y recibir muy buenas críticas de amigos y familiares. Mal asunto cuando uno está en plan hoy me como el mundo porque tarde o temprano algo te pone en tu sitio. Pero bueno, darse golpecitos en el pecho tampoco viene mal de vez en cuando, así que me atrevo a continuar la broma y recupero algunos de los dibujos que he hecho en los últimos años de superhéroes para que parezcan una portada real de cómic. 

 

   Recordad, voy a divertirme... que ya he pagado el precio de no soñar.

 

Comentarios: 0