El muro de las reflexiones.

El 11 de julio de 2013 publiqué en mi perfil de facebook la primera tira de Cacho y Perro... y el sinsentido de la vida con el objetivo de tener mi mente alejada de otros asuntos. Dos años y medio después de dedicar una enorme cantidad de mi tiempo libre al dibujo, es el momento oportuno para una reflexión. Y como hay pocas respuestas en la vida, empezaré por las preguntas que no sabré contestar.

¿He transformado mi afición en una terapia? ¿realmente puedo conseguir que el dibujo sea un trabajo? ¿he alcanzado el nivel de técnica al que aspiro? ¿merece la pena el esfuerzo y el aislamiento social? ¿quiero seguir dibujando? ¿tengo falta de ambición por no querer ser el mejor? ¿hay desprecio hacia los demás si tengo claro que no quiero ser un mediocre? ¿me exijo más de lo que debo? ¿tengo miedo al éxito...

Si me dejo llevar por las palabras que me han dedicado familiares, amigo y conocidos... debería estar orgulloso. Si me dejo llevar por lo que opino de mis creaciones... la cosa cambia, pero debería estar orgulloso al menos por el avance conseguido. Sin duda.

Y sin embargo, desde hace un tiempo siento cansancio y dudas. Nadie dijo que el camino fuera fácil, pero nadie conoce el tamaño de la roca que arrastro por la pendiente. Ya sea por el esfuerzo inmenso que supone crear un cómic, ya sea por las carencias en mi técnica, ya sea por la implicación emocional que dedico a cada proyecto, ya sea por el precio del petróleo en los mercados... empiezo a tener serias dudas sobre hacia dónde me lleva el hacer un cómic. A cambio, desde hace unos meses voy apreciando que quizás rentabilizo mejor mis ambiciones artísticas en una ilustración. Lo cuál es una contradicción bastante desagradable, porque en el fondo me siento más un creador de historias que de imágenes.

A cambio de tantas vacilaciones, debo reconocer que se han revelado algunas certezas. Por ejemplo, he superado el mítico problema de los dibujantes con “el estilo”. He dejado de atormentarme por mi adoración hacia un dibujo de una época pasada, perdida y ajena a la moda. Es más, he descubierto con sorpresa que existe un reducto de personas que casi añoran ese dibujo de los autores españoles y europeos de los años 70 y 80. Otra cosa muy distinta es que mi estilo sea vendible hoy en día. Por otro lado, tampoco tengo ya casi ningún problema en cambiar de estilo en cada proyecto, pues me permite conocer nuevas técnicas y es un reto en sí mismo de lo más gratificante cuando tienes éxito.

Y entonces... ¿qué?

 ¿Debo seguir entonces caminando por este jardín de senderos que se bifurcan? Creo que sí. Sé que estas líneas me están diciendo que sí. Conozco lo que hay tras el muro. 

 

Bienvenidos al blog de Juan Alberto Hernández.

 


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Comentarios: 6
  • #1

    JUANQUI (jueves, 14 enero 2016 08:35)

    Creo que soy tu primer fan, así que te deseo mucha suerte en este proyecto artístico, eso sí dale un poquito de color de vez en cuando.

  • #2

    Marco (jueves, 14 enero 2016 09:00)

    Enhorabuena, Juan! Empieza a subir trabajos pero ya!

  • #3

    Lola Garcia Besnard (jueves, 14 enero 2016 09:02)

    Descubrí tus dibujos hace poco..No entiendo..pero se si una cosa me gusta.......
    Y lo que haces..me impacta..sigues y como dicen en nuestra tierra ..
    Quien la sigue la consigue..Felicidades

  • #4

    Jopermo (jueves, 14 enero 2016 11:27)

    Juan, me alegro de este nuevo salto. Como desde el principio, seguiré tus dibujos. Y si encima van unidos a divagaciones y reflexiones como esta, mejor que mejor. Ahora bien, de vez en cuando un Cacho Perro no vienen mal ehhh!!!

  • #5

    Juan Alberto (jueves, 14 enero 2016 12:16)

    Totalmente cierto, Juanqui. Con permiso de mi hermana y el resto de mi familia, sabemos que fuiste el primer fan de Cacho y Perro. Sobre el color, estoy progresando adecuadamente eh!

  • #6

    Angeles (jueves, 14 enero 2016 13:03)

    Ya sabes q soy fan!!